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La defensa del camionero portugués que atropelló a dos ciclistas pide que se deniegue la Euroorden de detención

Considera que no se han cumplido los requisitos para declarar su busca y captura

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La defensa del camionero portugués André dos S, condenado a dos años y cuatro meses de prisión por la muerte del ciclista Jesús Negro y las graves lesiones ocasionadas a otro en un doble atropello ocurrido en febrero de 2016 en la Ronda Exterior de Valladolid, ha registrado este miércoles un escrito mostrando su oposición a la Euroorden de detención solicitada por la familia de la víctima mortal.

Días después de que el abogado que representa a la familia del fallecido presentara la solicitud de Euroorden ante el Juzgado de lo Penal 3, cuyo titular impuso al transportista la referida condena que aún no se ha empezado a ejecutar, ya que el condenado se cree que se encuentra en su país de origen, la defensora del aludido considera que no se dan los requisitos para la puesta en marcha de dicha medida.

La abogada parte de la premisa de que no se han cumplido los requisitos previos para ordenar la búsqueda y detención de su patrocinado, en referencia a que el indulto solicitado al Consejo de Ministros y rechazado no le ha sido notificado por el juzgado ni tampoco la resolución ejecutoria que inicia el periodo para poder hacer uso, en su caso, de la entrega voluntaria e ingreso en prisión.

Refiere que el transportista no ha estado nunca desaparecido ni ha mostrado rebeldía alguna al cumplimiento de la resolución ni ha cambiado de domicilio, sino que está aprovechando su situación de desempleo para realizar cursos que amplíen su formación. "Es como si todo hubiera sido un malentendido", apunta la defensora.

En su solicitud para que se deniegue la puesta en marcha de la Euroorden de busca y detención, la abogada invoca los derechos fundamentales del condenado y apunta que la medida requiere de unos requisitos a mayores que no se dan en este caso.

"Son hechos de la circulación y de carácter imprudente. El propio condenado, en su última palabra solo quiso dejar claro ese matiz: No soy un asesino", añade la abogada, que también apostilla que la condena fue por "un descuido", sin que sepa nadie qué provocó ese despiste.

También advierte de que han sido resarcidas las víctimas del "desgraciado accidente de la única forma humana que se puede en esta vida y con esta legislación, y la base de la petición no obedece a ningún orden penal que motive su persecución, si no es por espíritu de venganza no defendido éste por ningún principio jurídico".

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