Puños y Puñetas

¿Por qué dan miedo los jueces?

Carlos Lesmes en el Tribunal Supremo.
photo_camera Carlos Lesmes en el Tribunal Supremo.

Me acordaba de un viaje a Rusia para cubrir informativamente una visita oficial de los reyes Juan Carlos y Sofía. En el mismo aeropuerto de Moscú, durante los trámites de entrada, los agentes de aduanas se quedaron con los pasaportes de todos los periodistas, diciendo que los devolverían al salir del país.

Esa iniciativa sorprendió notablemente, porque nos dejaban sin un medio de identificación para esos días. Cuando intentamos razonar, diciendo que necesitaríamos disponer del pasaporte por si pasaba algo, la policía respondió: No se preocupen. Aquí no pasa nada.

Y, por no sé qué mecanismo mental, ha venido también a mi cabeza la clásica respuesta frente a quienes se sienten atemorizados por unas leyes excesivas o por un aparato policial demasiado poderoso: No se inquiete. Si usted no comete ningún delito, no tiene nada que temer.

Confieso que se trata de una contestación que a mí no me tranquiliza nada, pero en fin.

Vienen estas dos reflexiones a cuento de una pregunta que me ronda esta temporada última: ¿Por qué dan miedo los jueces? Que tal vez se podría formular de otra manera: ¿A quién dan miedo los jueces?

Ya he comentado días atrás, a propósito de la no renovación del Consejo General del Poder Judicial, por qué, con Felipe González en el Gobierno, se impuso que los magistrados vocales del CGPJ fueron designados por los políticos (el Parlamento): los socialistas no querían que una judicatura “de derechas” eligiera a esos representantes.

Y a propósito de la iniciativa de Podemos de impulsar la creación de un MIR judicial para el acceso a la judicatura de los nuevos jueces, con el objetivo -dicen- de luchar contra lo que denominan sesgos ideológicos y de clase, e igualar las opciones de entrada.

Parece que entre los morados ha calado la idea de que detrás de los jueces se esconde una oscura endogamia, y de que todos ellos son, a su vez, hijos de jueces. Se ve que les falta información, porque en realidad, según datos del CGPJ, el 94% de los jueces en prácticas declaró no tener familiares directos dentro del sistema judicial.

Y en cuanto a la prevalencia ideológica, leía recientemente un tuit dirigido a “los de izquierdas”: si pensáis que hay demasiados jueces de derechas, lo tenéis muy fácil: presentaos a las oposiciones y sacadlas.

¿Tiene que ver tal iniciativa con el cúmulo de problemas con la justicia que han tenido Podemos, con los casos Neurona y Dina, las subvenciones, las cuentas opacas… y lo mismo sus dirigentes, como Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Pablo Echenique, Juan Carlos Monedero…?

De todas formas, acudiendo a la estadística, creo que tampoco deberían sentirse tan abrumados, porque, desde que nació, al menos veinte querellas y líneas de investigación contra Podemos han sido archivadas, media docena de ellas en el último año. Ha habido absoluciones como las de Lorena Ruiz-Huerta y Rita Maestre. Aunque también condenas. Que se lo pregunten a Isa Serra.

A quienes sienten temor ante los jueces, atendiendo también al viejo adagio de “pleitos tengas y los ganes”, he de decirles que si, por cualquier circunstancia, se ven abocados a los tribunales, que sepan que, a pesar de la escasez de medios, los retrasos, los errores, algunos de ellos incluso graves, aquí disfrutamos de un sistema judicial que es de los más sólidos y garantistas del mundo. Aunque tantas veces no lo parezca.

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