Fiscales

La Fiscalía de Extranjería reclama penalizar los delitos de trabajos forzados, servidumbre y esclavitud

La fiscal Beatriz Sánchez resalta la importancia de la colaboración policial y judicial con los lugares de origen de las víctimas de trata

Beatriz Sánchez Fiscalía España.
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Con el principal objetivo de frenar y acabar con la trata de seres humanos y la esclavitud sexual, la fiscal de Sala Coordinadora de Extranjería, Beatriz Sánchez Álvarez, ha defendido que es fundamental llevar a cabo en España una penalización precisa de los delitos de trabajos forzados, servidumbre y esclavitud, así como ``todas las formas de proxenetismo´´.

La Fiscalía General del Estado ha hecho pública una entrevista en la que la fiscal coordinadora de Extranjería destaca que la trata de personas es la ``esclavitud del siglo XXI´´.

Sánchez Álvarez ha explicado que en España ``la falta de una penalización de los delitos de trabajos forzados, servidumbre y esclavitud es una gran asignatura pendiente que ya se está empezando a abordar a través del Plan Nacional contra los trabajos forzosos y otras iniciativas legislativas´´.

El 98% de las víctimas son mujeres y niñas

La Fiscalía no ha querido dejar de lado la situación actual por el conflicto entre Rusia y Ucrania y está llevando a cabo el desarrollo de un equipo de trabajo centrado concretamente en Ucrania. El principal objetivo es evitar la posibilidad de que estas personas puedan caer en las redes criminales que las exploten.

La fiscal declara que la trata sexual afecta en un 98% a mujeres y niñas y la trata con fines de matrimonio forzoso en un 100 %, mientras que cuando se trata de fines de explotación laboral o con el enfoque en cometer actividades delictivas es ``levemente´´ superior en hombres que en mujeres.

Los cambios que trajo de la mano la pandemia

Según Sánchez Álvarez la llegada del coronavirus provocó también cambios en el fenómeno de la trata de seres humanos para explotación sexual. Declara que, durante los meses de confinamiento, la trata sexual se redujo drásticamente ya que, tanto la prostitución callejera como la ejercida en los clubes de alterne, se vio imposibilitada. Esto condujo a que la prostitución y la explotación de otras modalidades, se desplazara ``a ámbitos más íntimos, a pisos o a lugares más opacos y ocultos´´.

Aunque es evidente que la trata no ha desaparecido y la sociedad la sufre día a día ya que es que ha aumentado el consumo de pornografía, y algunas ONG advierten de que parte de la explotación sexual se ha trasladado a las Redes Sociales.

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