Sentencias

Las cámaras de seguridad falsas también vulneran el derecho de intimidad

El Tribunal Supremo sostiene que coartan la libertad de actuación de quienes creen que son grabados

Cámara de seguridad
photo_cameraCámara de seguridad

Colocar cámaras falsas, aunque no recojan imágenes, supone vulnerar el derecho de intimidad de quienes se crean observados, según el Tribunal Supremo. El juez ha confirmado una resolución anterior de la Audiencia Provincial de Baleares.

En el texto, el magistrado condenó a una sociedad por intromisión ilegítima en la intimidad de un denunciante, en cuyo jardín apuntaba una cámara falsa. Éste alegó que el sentirse apuntado por la cámara, aunque falsa, coartaba su libertad de actuación y por tanto vulneraba su intimidad.

Según la sentencia, la empresa era propietaria de una finca contigua a la del demandante. La organización instaló dos cámaras de seguridad que eran una simple carcasa alimentada por una batería, no aptas para grabar, con una mera función disuasoria.

El demandante formuló denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos, que archivó el expediente. Sin embargo, la Audiencia Provincial revocó su decisión, apreciando la existencia de intromisión ilegítima en la intimidad del demandante.

El Tribunal Supremo confirma dicha decisión, recordando que al menos una de las cámaras, por su orientación hacia el jardín exterior de la vivienda, posibilitaba que el demandante y su familia pudieran sentirse observados en su propia parcela.

Como consecuencia, el denunciante se sintió coartado, ya que “quien se siente observado hasta ese extremo no se comportará igual que sin la presencia de cámaras, y no tiene por qué soportar una incertidumbre permanente acerca de si la cámara orientada hacia su finca es o no operativa, pues su apariencia externa le impide comprobarlo”.

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